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Pese a protestas, Lula pone en marcha construcción de hidroeléctrica
Diana Renée (dpa) - 31 de ago/2010En medio de protestas de ambientalistas y
organizaciones sociales, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da
Silva, dio hoy un paso más hacia la construcción en la Amazonia de la
polémica planta hidroeléctrica de Belo Monte, al firmar el contrato que
autoriza el consorcio Norte Energía a iniciar la obra.
El contrato concede al grupo, integrado por 18 empresas y fondos de pensión y de inversiones, el derecho a explotar durante 35 años el potencial energético de la planta ubicada sobre el río Xingú, en el amazónico estado de Pará, cuya entrada en operación está prevista para 2015.
Según el Ministerio de Minas y Energía, la planta será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, y su construcción generará alrededor de 20.000 empleos.
El gobierno aseguró además que el proyecto fue modificado, con el objetivo de reducir su impacto ambiental, y que la construcción de la presa de la planta fue reducida en un 60 por ciento, y no inundará áreas ocupadas por indígenas.
Pese a las aseveraciones oficiales, la firma de la concesión para la construcción de Belo Monte se realizó en medio a una protesta de un pequeño grupo de manifestantes que se reunieron frente al palacio presidencial de Planalto exhibiendo pancartas que llamaban la planta de "Bello Mostruo".
Los manifestantes divulgaron una carta divulgó una carta firmada por 56 entidades, representantes de indígenas, de movimientos sociales, de organizaciones ambientalistas y de la Iglesia, que sostiene que la obra representará una "sentencia de muerte" para el río Xingú y desplazará "a miles de ciudadanos de sus casas".
"En este acto, son violados acuerdos internacionales como la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la Convención sobre Diversidad Biológica", sostiene el documento, que recuerda que la obra todavía es objeto de 15 demandas judiciales que cuestionan el permiso para su realización dado por el Ministerio de Medio Ambiente.
La planta de 11.233 megavatios, cuyo costo es estimado por el gobierno en unos 11.000 millones de dólares, es el principal proyecto del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) de Lula, pero enfrenta una dura oposición, principalmente por parte de indígenas, que en abril pasado amenazaron con iniciar una "guerra" en caso de que el gobierno llevara adelante la obra.
Según los ambientalistas, la obra representará un desastre para la región aledaña a la ciudad de Altamira, en Pará, donde será construida la planta.
"Belo Monte hará secar 100 kilómetros del Xingú, un río que tiene tres veces más especies de peces que toda Europa, y que alimenta a miles de personas. En esa área hay dos tribus indígenas que se alimentan del río, beben del río, se bañan en el río y navegan por el río", sostuvo Raúl Silva Telles, del Instituto Socioambiental (ISA).
Según el Ministerio de Minas y Energía, la planta será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, y su construcción generará alrededor de 20.000 empleos.
El gobierno aseguró además que el proyecto fue modificado, con el objetivo de reducir su impacto ambiental, y que la construcción de la presa de la planta fue reducida en un 60 por ciento, y no inundará áreas ocupadas por indígenas.
Pese a las aseveraciones oficiales, la firma de la concesión para la construcción de Belo Monte se realizó en medio a una protesta de un pequeño grupo de manifestantes que se reunieron frente al palacio presidencial de Planalto exhibiendo pancartas que llamaban la planta de "Bello Mostruo".
Los manifestantes divulgaron una carta divulgó una carta firmada por 56 entidades, representantes de indígenas, de movimientos sociales, de organizaciones ambientalistas y de la Iglesia, que sostiene que la obra representará una "sentencia de muerte" para el río Xingú y desplazará "a miles de ciudadanos de sus casas".
"En este acto, son violados acuerdos internacionales como la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la Convención sobre Diversidad Biológica", sostiene el documento, que recuerda que la obra todavía es objeto de 15 demandas judiciales que cuestionan el permiso para su realización dado por el Ministerio de Medio Ambiente.
La planta de 11.233 megavatios, cuyo costo es estimado por el gobierno en unos 11.000 millones de dólares, es el principal proyecto del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) de Lula, pero enfrenta una dura oposición, principalmente por parte de indígenas, que en abril pasado amenazaron con iniciar una "guerra" en caso de que el gobierno llevara adelante la obra.
Según los ambientalistas, la obra representará un desastre para la región aledaña a la ciudad de Altamira, en Pará, donde será construida la planta.
"Belo Monte hará secar 100 kilómetros del Xingú, un río que tiene tres veces más especies de peces que toda Europa, y que alimenta a miles de personas. En esa área hay dos tribus indígenas que se alimentan del río, beben del río, se bañan en el río y navegan por el río", sostuvo Raúl Silva Telles, del Instituto Socioambiental (ISA).
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