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Celebración de los 4 años de resistencia y un año de creación del Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo
Marco von Borstel IMDEC AC - 18 de jun/2009Sábado 20 de junio en la comunidad de Temacapulín.
¡En el 2005 se canceló el proyecto de la presa de San Nicolás sobre el río Verde en los Altos de Jalisco, por la resistencia ejemplar que dieron las comunidades que iban a ser afectadas por este embalse. Al cancelar dicho proyecto, el entonces gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, solicitó explícitamente a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) que al plantear otro sitio para represar el río Verde no se debía afectar núcleos de población ni tierras agrícolas productivas. ¿Qué fue lo que no entendieron los funcionarios de CONAGUA a nivel federal y estatal?
¡En el 2005 se canceló el proyecto de la presa de San Nicolás sobre el río Verde en los Altos de Jalisco, por la resistencia ejemplar que dieron las comunidades que iban a ser afectadas por este embalse. Al cancelar dicho proyecto, el entonces gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, solicitó explícitamente a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) que al plantear otro sitio para represar el río Verde no se debía afectar núcleos de población ni tierras agrícolas productivas. ¿Qué fue lo que no entendieron los funcionarios de CONAGUA a nivel federal y estatal?
Ese mismo año se anunció el proyecto de la presa El Zapotillo, que
originalmente tendría una cortina de 80 metros inundaría las
comunidades de Acasico y Palmarejo. Temacapulín tendría que protegerse
con unos diques para que fuera salvado. Sin embargo en agosto del 2007
el actual Gobernador del Estado, Emilio González Márquez, anunció que
la cortina se elevaría a 105 metros e inundaría definitivamente la
comunidad de Temacapulín, una de las más antiguas del Estado de
Jalisco, con una gran importancia histórica y cultural.
Como ya es costumbre en nuestro país, las autoridades anunciaron el proyecto sin antes informar ni consultar a las comunidades afectadas. Desde entonces, los habitantes de este territorio, organizaciones sociales y académicos han alzado la voz ante esta imposición, pero pareciera que los Gobiernos estatal y federal tienen oídos sordos, poca memoria y ningún respeto por los ciudadanos y ciudadanas que legítimamente defienden sus derechos humanos, su territorio y dignidad.
Este 20 de junio se celebran 4 años de resistencia y 1 año de haberse conformado el Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Durante este periodo se han hecho todo tipo de acciones: cartas, conferencias de prensa, reuniones con autoridades municipales, estatales y federales, movilizaciones en la región de los Altos, Guadalajara, León y el Distrito Federal, música, videos, amparos legales, entrevistas en medios de comunicación y muchas actividades para dar a conocer el caso a nivel nacional e internacional. Las respuestas de las diversas autoridades han sido la burla, el desprecio, el hostigamiento y la amenaza. Y entonces queda la pregunta ¿Qué pueden hacer las comunidades para ser escuchadas?
La resistencia de las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo ha sido ejemplar, siempre de forma pacífica, buscando los canales adecuados de interlocución con los diferentes niveles de gobierno y acompañando todo con acciones legales. Hoy en día es muy conocido fuera de nuestras fronteras el caso del proyecto de la presa El Zapotillo, existen comités de hijos ausentes en Monterrey, Guadalajara, Tijuana y California. Organizaciones aliadas en todo el mundo se han sumado al rechazo a este proyecto. Aún queda mucho por escribir de esta historia y muchas preguntas por contestar. ¿Quién quiere dejar la tierra donde están sepultados sus antepasados? ¿Quién quiere borrar la historia de las comunidades y de nuestra nación? ¿Qué tipo de gobernantes tenemos que ni siquiera visitan las poblaciones que pretenden inundar? ¿Hasta cuando los funcionarios podrán mentir, amenazar, hostigar y burlarse de la sociedad?
Es obvio para cualquier ser humano consciente que visita estas comunidades, que estas no deben desaparecer y que ningún proyecto de reubicación que pueda el Gobierno plantearles los convencerá, ni podrá brindarles iguales o mejores oportunidades de desarrollo, como lo marcan los lineamientos internacionales en caso de desplazamientos. Las comunidades cuentan con tierra fértil junto al río para sus actividades agrícolas, con sus lugares sagrados como el Templo del Niño de Flamacordis en Acasico y en Temacapulín el Señor de la Peñita y la Basílica de los Remedios que cumple este año su jubileo de 250 años. También cuentan con un gran potencial turístico, por las aguas termales, el río Verde, los vestigios prehispánicos, las construcciones coloniales de cantera que son patrimonio cultural del estado y el hermoso y singular paisaje, entre muchas cosas más.
El proyecto de la presa el Zapotillo no es sustentable desde ningún punto de vista. Provocaría graves daños ambientales río arriba y río abajo de la cortina, al trasvasar el agua del río Verde a la cuenca de León, Guanajuato y tendría tan solo 25 años de vida útil, durante los cuales el beneficio económico sería solo para la compañía constructora, incrementando la deuda pública del gobierno. Pero más importante aún es que este proyecto no es socialmente sustentable, ya que las comunidades han decidido no salirse de sus hogares y territorio. Las acciones implementadas por las autoridades han violado sistemáticamente los derechos de la población, por lo que en este aniversario de la resistencia es importante que se celebre la unidad, la organización, las alianzas, los avances de la resistencia y las acciones de desarrollo local que han implementado los propios habitantes de estas poblaciones. También es importante que se reflexione acerca de cómo hacer más efectiva la resistencia, cómo no dejar que se divida la comunidad por las presiones de las autoridades y cómo cada uno y una desde nuestro espacio, dentro o fuera de la comunidad podemos participar más para que la pesadilla de la presa deje de oscurecer las noches de los habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo.
Como ya es costumbre en nuestro país, las autoridades anunciaron el proyecto sin antes informar ni consultar a las comunidades afectadas. Desde entonces, los habitantes de este territorio, organizaciones sociales y académicos han alzado la voz ante esta imposición, pero pareciera que los Gobiernos estatal y federal tienen oídos sordos, poca memoria y ningún respeto por los ciudadanos y ciudadanas que legítimamente defienden sus derechos humanos, su territorio y dignidad.
Este 20 de junio se celebran 4 años de resistencia y 1 año de haberse conformado el Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Durante este periodo se han hecho todo tipo de acciones: cartas, conferencias de prensa, reuniones con autoridades municipales, estatales y federales, movilizaciones en la región de los Altos, Guadalajara, León y el Distrito Federal, música, videos, amparos legales, entrevistas en medios de comunicación y muchas actividades para dar a conocer el caso a nivel nacional e internacional. Las respuestas de las diversas autoridades han sido la burla, el desprecio, el hostigamiento y la amenaza. Y entonces queda la pregunta ¿Qué pueden hacer las comunidades para ser escuchadas?
La resistencia de las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo ha sido ejemplar, siempre de forma pacífica, buscando los canales adecuados de interlocución con los diferentes niveles de gobierno y acompañando todo con acciones legales. Hoy en día es muy conocido fuera de nuestras fronteras el caso del proyecto de la presa El Zapotillo, existen comités de hijos ausentes en Monterrey, Guadalajara, Tijuana y California. Organizaciones aliadas en todo el mundo se han sumado al rechazo a este proyecto. Aún queda mucho por escribir de esta historia y muchas preguntas por contestar. ¿Quién quiere dejar la tierra donde están sepultados sus antepasados? ¿Quién quiere borrar la historia de las comunidades y de nuestra nación? ¿Qué tipo de gobernantes tenemos que ni siquiera visitan las poblaciones que pretenden inundar? ¿Hasta cuando los funcionarios podrán mentir, amenazar, hostigar y burlarse de la sociedad?
Es obvio para cualquier ser humano consciente que visita estas comunidades, que estas no deben desaparecer y que ningún proyecto de reubicación que pueda el Gobierno plantearles los convencerá, ni podrá brindarles iguales o mejores oportunidades de desarrollo, como lo marcan los lineamientos internacionales en caso de desplazamientos. Las comunidades cuentan con tierra fértil junto al río para sus actividades agrícolas, con sus lugares sagrados como el Templo del Niño de Flamacordis en Acasico y en Temacapulín el Señor de la Peñita y la Basílica de los Remedios que cumple este año su jubileo de 250 años. También cuentan con un gran potencial turístico, por las aguas termales, el río Verde, los vestigios prehispánicos, las construcciones coloniales de cantera que son patrimonio cultural del estado y el hermoso y singular paisaje, entre muchas cosas más.
El proyecto de la presa el Zapotillo no es sustentable desde ningún punto de vista. Provocaría graves daños ambientales río arriba y río abajo de la cortina, al trasvasar el agua del río Verde a la cuenca de León, Guanajuato y tendría tan solo 25 años de vida útil, durante los cuales el beneficio económico sería solo para la compañía constructora, incrementando la deuda pública del gobierno. Pero más importante aún es que este proyecto no es socialmente sustentable, ya que las comunidades han decidido no salirse de sus hogares y territorio. Las acciones implementadas por las autoridades han violado sistemáticamente los derechos de la población, por lo que en este aniversario de la resistencia es importante que se celebre la unidad, la organización, las alianzas, los avances de la resistencia y las acciones de desarrollo local que han implementado los propios habitantes de estas poblaciones. También es importante que se reflexione acerca de cómo hacer más efectiva la resistencia, cómo no dejar que se divida la comunidad por las presiones de las autoridades y cómo cada uno y una desde nuestro espacio, dentro o fuera de la comunidad podemos participar más para que la pesadilla de la presa deje de oscurecer las noches de los habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo.
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