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Novedades desalentadoras en torno a las Represas del Madeira
21 de jul/2008Marco Octavio Ribera A. LIDEMA.
NOVEDADES
DESALENTADORAS EN TORNO A LAS REPRESAS DEL MADEIRA
Marco Octavio
Ribera A.
El ritmo de resistencia
institucional pasiva en Bolivia ante la amenaza de las megarepresas
del Madeira, se mantuvo hasta Diciembre del 2007. La llegada de Ignacio
Lula da Silva presidente del Brasil, cargada de promesas de capitales
y un respaldo implícito al gobierno, sirvió para que en los niveles
más altos del Estado se declare públicamente en favor de la represas
hidroeléctricas, aduciendo de forma directa que es importante
respetar el medio ambiente, pero también es importante cumplir con
las demandas en temas energéticos, además de considerarlas necesidades
del Brasil en temas de energía. A la gravedad de la anuencia gubernamental
se sumó la represión y arresto por la policía a un puñado de activistas
ambientalistas que tuvieron el valor de pronunciarse en contra de las
represas, precisamente el día que Lula era agasajado en el palacio
de gobierno.
Entre Diciembre
2007 y Enero 2008 salieron las licitaciones para al adjudicación de
la construcción y operación de las represas. Varias empresas grandes
estaban interesadas en la subasta: Alcoa, Votorantim, Endesa, Billington
Metais, Suez, Eletrosul, Camargo Correa, Tractebel y Vale do Rio
Doce, de estas. Algunas tienen amplia participación en actividades
de minería, venta de agua, producción de celulosa, etc., industrias
que necesitan de elevados montos de energía. La subasta de San Antonio
se produce a en diciembre del 2007 y la de Jirau en Mayo del 2008. Como
resultado, el consorcio Odebrecht – FURNAS mas otras socias menores
brasileñas, se adjudica San Antonio, por 5.000 millones de dólares,
mientras que el consorcio del grupo franco-belga SUEZ-ELETROSUL y varias
otras empresas brasileñas se adjudican Jirau, por 5.300 millones de
dólares. Esto significa los procesos de construcción de las
represas ya está prácticamente en marcha. En el festín energético,
cerca de 30 empresas brasileñas de venta y distribución de energía
estuvieron habilitadas para la compra, más de un 70% de la energía
a ser producida, ya está comprada. En cuanto a los financiamientos
de la construcción de las represas se conoce que el español Banco
Santander Central Hispano (SCH) apoyaría con un 20% de los créditos.
Se conoce además que este banco, es la mayor entidad financiera privada
que opera en toda América Latina y el Caribe, pero su actividad crediticia
suele ocasionar estragos ambientales.
En Bolivia no
hubo ninguna mención al respecto, la prensa nacional se limitó a anunciarlo
como cualquier otra noticia, no se conoció ningún pronunciamiento
o declaración oficial al respecto. Al respecto, en un medio de prensa
del Brasil se lee lo siguiente: “La subasta o
“leilao” de la represa San Antonio comenzó tres horas tarde
debido a que unos 300 manifestantes contrarios a la hidroeléctrica
llegaron a ocupar la sede de la Agencia Nacional de energía Eléctrica.
La protesta de grupos como el Movimiento Sin Tierra, Vía Campesina
y el Movimiento de los Afectados por las Represas fue dispersada por
la Policía, que arrestó a ocho de los militantes”.
Entusiasmado
por el éxito de la subasta de Jirau, el gobierno brasilero y en especial
el Ministerio de minas y energía, acelerará la subasta de la hidroeléctrica
Belo Monte en el río Xingu.
A inicios del
2008, los pueblos indígenas y comunidades campesinas del Río Madera,
interpusieron una demanda al gobierno del Brasil por el tema de las
represas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, instancia
que inició una investigación, en la cual la Cancillería boliviana
también se vio obligada a responder ante el requerimiento de información
de esta Comisión internacional. Por otra parte, en el marco del
Tribunal Permanente de los Pueblos, el Banco Santander Central Hispano,
está siendo acusado en el Brasil por su corresponsabilidad en el financiamiento
para la construcción de las represas y una hidrovía sobre el Río
Madeira.
Mientras tanto
en Bolivia, en Mayo del 2008 se reunió el Comité interinstitucional
bajo convocatoria de la Cancilleria y del Viceministerio de Biodiversidad,
pero solo con el fin de conocer los avances de los estudios de prospección
hidroeléctrica desarrollados por ENDE el año 2007-2008 y la posición
tanto del Ministerio de energía y la Superintendencia de Electricidad.
Los estudios de ENDE fueron ampliamente observados por la inconsistencia
en el proceso de colecta de datos y procesamiento de la información.
De cualquier forma las políticas del Ministerio de energía e hidrocarburos
– ENDE, está claramente orientada hacia el aprovechamiento de las
diversas fuentes de energía con alto costo ambiental y social, en este
sentido el potencial hidroeléctrico de los ríos amazónicos están
encabezando su lista de prioridades.
El año 2008
se presenta el Plan Básico Ambiental (por la empresa Madeira Energia
SA., una de las concesionarias de la usina San Antonio) con el fin de
lograr la aprobación de la Licencia de Instalación (LI) por el IBAMA.
Dicho Plan básico está estipulado en las condicionantes relativas
al Licenciamiento Previo (LP), dado en Julio del 2007. Leanne Farrel
(2008) realiza un análisis pormenorizado de las falencias y omisiones
de dicho Plan para el megaproyecto San Antonio, y pone de manifiesto
la extrema superficialidad con que fue realizado y confirma la profunda
deficiencia de las bases sobre las que se ha venido desarrollando
el tema de la represas del Madeira. Farrel (2008), hace notar que entre
las muchas deficiencias de dicho Plan, destaca la omisión respecto
a la situación de las Agrovillas (comunidades rurales), barrios y asentamientos
suburbanos relacionados al tramo del Madeira próximo a Porto Velho.
No se mencionan los sitios y condiciones de los nuevos asentamientos
de la gente a ser relocalizada debido a las inundaciones ni de los espacios
productivos y de uso de recursos de las comunidades rurales. De
cualquier forma a mediados del 2008 ya existe una fuerte presión política
en el Brasil sobre el IBAMA, para aprobar dicho plan deficiente y lograr
la Licencia de instalación.
Por su parte
en Bolivia, el Instituto de Hidráulica e Hidrología de la UMSA (La
Paz) ha anunciado a mediados de junio que, ante la inminencia de la
construcción de las usinas en el Madeira (algo que se sabía
desde un principio), realizará finalmente un proceso de modelaje y
simulación de los efectos de inundación en territorio boliviano por
efecto de las represas. Una reacción un poco tardía, aunque queda
evidente que el un proceso de esta naturaleza tiene un costo que no
fue cubierto o gestionado por el gobierno.
Lo último destacado
en la prensa boliviana en junio de 2008 (www.bolpress.com), hace referencia a que
Bolivia buscará un acuerdo con Brasil para evaluar juntos los efectos
económicos, sociales y ambientales de la construcción en la frontera
común de dos represas hidroeléctricas, afirmó hoy el ministro de
Energía e Hidrocarburos, Carlos Villegas, quien ha manifestado
que ese fue uno de los temas discutidos en el Seminario gubernamental
sobre las Políticas Nacionales de Energía y Medioambiente, en el que
participó el presidente Evo Morales y que se realizó en las afueras
de la ciudad de La Paz. Este evento no fue abierto a la participación
social y no fueron invitadas las organizaciones científicas, sociales
y ambientalistas del país. La información de prensa informa
escuetamente que en dicho seminario gubernamental se discutió una vez
más sobre los impactos ambientales, sociales y económicos de las represas
de San Antonio y Jirau a ser construidas por el Brasil, pero cuyos efectos
serán nefastos para la Amazonia y sus habitantes. Entre las principales
conclusiones de ese encuentro se señalan que se debe “….exponer
al Brasil dichos impactos para reforzar nuestra posición de estudios
integrales binacionales en toda la cuenca antes de proseguir con los
emprendimientos, y discutir de manera concreta alternativas de readecuación
de proyecto, mitigación y compensación por dichos impactos”. Además
de concluye que, “…en el curso de las gestiones, se debe explorar
además la posibilidad de un convenio binacional por el cual el Brasil
compense a Bolivia por futuros impactos que no se pueden prevenir”.
Al respecto,
a fines del mes de Junio del 2008, FOBOMADE alertó que “ciertos sectores
del actual gobierno consiguieron tal nivel de influencia en las políticas
energéticas y de integración regional que actualmente están encaminando
las decisiones de alto nivel a negociar con el Brasil la mitigación
y compensación de los impactos ambientales que producirá la construcción
de las mega-hidroeléctricas sobre el Río Madeira, a pesar del rechazo
de las organizaciones campesinas e indígenas del Norte Amazónico boliviano
que se declararon en emergencia.
Como respuesta
a los “avances” gubernamentales, las organizaciones sociales de
la Amazonía boliviana, conminaron al Gobierno de Bolivia a “no negociar
ni firmar ningún tipo de acuerdo, carta de intenciones, convenios,
análisis y estudios de impacto ambiental, social y económico compartidos
con el gobierno del Brasil sobre la construcción de represas y exclusas
dentro el Complejo Hidroléctrico del Río Madera”. Incluso llegaron
a exigir al Presidente de la República hacerse presente en la
Central de Campesinos de la ciudad de Guayaramerín, para escuchar y
dialogar con las bases sociales. Las organizaciones sociales, calificaron
de falsas las declaraciones del Superintendente de Electricidad de Bolivia,
el cual afirmó que las bases campesinas de la región, habían aceptado
las conclusiones referidas a un posible acuerdo gubernamental
con el Brasil.
Desde LIDEMA,
observamos que nuevamente la “política conciliatoria” del gobierno
boliviano ante el avance de las represas del Madeira, emerge de un forma
más estructurada que en oportunidad de la visita del presidente del
Brasil a fines del año 2007. De cualquier forma todo parecería responder
a una presión desde el Brasil, considerando además las dificultades
que enfrenta el país en torno al tema de aprovisionamiento regular
de gas a Cuyabá. También puede interpretarse como una actitud de oportunismo
de las autoridades de energía de Bolivia, para impulsar el desarrollo
de las represas en territorio boliviano (Cachuela Esperanza y Bala),
considerando las evaluaciones hidroeléctricas realizadas por ENDE los
primeros meses del 2008 en los principales ríos de la Amazonía de
Bolivia. La respuesta que esté pretendiendo dar el gobierno boliviano,
obedece a la visión economicista del sector económico “duro” y
tecnocrático del gobierno, de espaldas al sentido común y precautorio
exigido por instituciones científicas y ambientalista y lo que es peor,
de espaldas a la postura de alta vulnerabilidad de las comunidades y
organizaciones campesinas e indígenas de la región, quienes han reiterado
su rechazo a la política conciliatoria del gobierno.
LIGA DE DEFENSA
DEL MEDIO AMBIENTE
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